DE LA LLANURA AL LLANO

Hola ! Acá estoy ! Recién llegado al submundo de Liniers. Aunque conocido por mí, no es el de antes, aquel que cruzaba a bordo del tren Sarmiento cuando iba al centro a estudiar. Gral. Paz y Rivadavia nunca fue un paraíso pero hoy está desconocido. Es una especie de triple frontera entre Argentina, Bolivia, Perú, y algún país africano. Un aluvión de inmigrantes que en los últimos diez años vinieron a poblar este generoso suelo argentino. Pocas cuadras superpobladas de vendedores ambulantes, cartoneros, comerciantes, extranjeros y compatriotas, yendo y viniendo a pie o subiendo y bajando de decenas de colectivos pero en un ambiente contaminado por un crisol de olores nauseabundos. Ocurre que, por trabajo, estuve dos días  en el campo. El cambio es impactante. En cuatro horas de viaje pase de aspirar aires frescos de Carlos Casares a percibir vapores de aceite de girasol quemado que sale de locales de comida rápida. Y no es el único. Varios tufos se apoderan de mis fosas nasales: agua estancada en los cordones y esquinas, tachos desbordantes de basura  y  gas oil de bondis atestados de gente en hora pico.

Rehén de una espera inevitable en paradas de colectivos, me devoré  una bolsita de gomitas de mentol, para mitigar esos perfumes nefastos. Ya no se lo que siento.

A pesar de este sombrío panorama me paso algo positivo, a falta de monedas estrené mi tarjeta SUBE con éxito!  Ya arriba del 21 ramal tigre, el colectivo avanza según capricho del transito, pero avanza. A mi lado un muchacho me propone de prepo escuchar música tropical y otros saborean  gaseosas  que no se que le pusieron dentro. Ah tengo que bajar !

Lejos de Liniers siento que soy parte de una minoría. Aquellos que perteneciendo a una clase media tuvimos la oportunidad de estudiar y trabajar de lo que estudiamos. No es poco y… somos pocos. Este shock urbano me hizo bien. !

Cada tanto es bueno volver al llano!.

 

Sergio De Caro

La Madre de las Tradiciones

Los Domingos de tradición suelen parecerse en todo pago chico. Y vaya si nuestra extensa nacion los tiene!


Y las postales del hoy son, tal vez, distintivas del ayer: ponchos de diseño precolonial, costillares humeantes y sabrosos al ojo, música cercana al nativismo, montas de crines y pelo diverso, generaciones extremas de paisanos y paisanas que buscan heredarse hábitos y usanzas de un país lejano… parecido al original… casi aborígen.


Hay una mixtura de asuntos culturales expuesta en cada Domingo de tradición en los pago chico. No hay más que observar, detallar y anotar.


En Esteban Echeverría, pago rural de otrora, hoy mimetizada esa reminiscencia rural con un claro perfil de conurbano de nuevo milenio, se siguen viviendo en el año fiestas y comuniones de tradición campera.


Fiesta de gente que se crió con esas tradiciones muy cercanas y hoy las evoca con ansias… con entusiasmo… con auténtica convicción cultural.


Y los contenidos de cada una de esas fiestas, están puramente enraizados en el sentir de la gente. En los líderes, integrantes de los tan meritorios Centros Tradicionslistas, y en el vecino común, que detrás del tentador olorcito a carne asada, repasa sus primarios conocimientos de tradiciones muy suyas, muy nuestras… las mismas que nos llevan a curiosear la historia con responsabilidad adulta, pero con un intacto sentimiento criollo.
Es de disfrutar.

Ali Burafi

Texto: Enrique Larrousse

 

PLAZA DE MAYO

PLAZA DE MAYO

La Plaza de las madres,
La Madre de las plazas.
Escenario popular, testigo de nuestra historia,
Cuantos pies te caminaron, cuantos pasos te pisaron.
Cuantas voces te cantaron, cuantas otras te gritaron.
Desde la Revolución de Mayo hasta nuestros días,
viste con propios ojos épocas de oro y barro…
Granero del mundo, crisis del 30, Revolución del 55,
Lealtad del 45, golpe del 76, libertad del 83.
Mundial del 86, Imberbes del 73, Semana Santa del 88,
Malvinas del 82, Furia de 2001, Esperanza de 2003…
Plaza de Mayo, la plaza del pueblo,
caja de resonancia de festejos y reclamos,
de odios y amores.
Plaza de Mayo 24
Plaza de Mayo 25
Allì estàs, como hace doscientos años,
inalterable, incondicional, esperando a tu pueblo,
como una madre espera a su hijo…
Plaza de Mayo 26
Plaza de Mayo 27
Plaza de Mayo 28
Plaza de Mayo 29
Plaza de Mayo 30
Plaza de Mayo, nuestra casa, nuestra voz.
Plaza de Mayo 31
Plaza de Mayo 32
Ali Burafi
Texto: Sergio De Caro

DE LA ANARQUIA A LA DEMOCRACIA

A diez años de la Crisis del 2001

A partir del año 1998, Argentina entro en caída libre con la economía, llegando a porcentajes cercanos al 30%.

El mercado libre, con tasas de cambio fijas, fueron en parte luces rojas intermitentes, encubriendo el fracaso de una equivocada ingeniería económica  arrastrando una recensión común en una depresión de gran alcance.

argentina crisis 2001

argentina crisis 2001

 

Paralelamente, el estado permanecía indiferente a una creciente pobreza alimentando el estallido social que vendría. El pueblo harto de políticos corruptos e ineptos para afrontar la coyuntura, sumado al confinamiento de sus ahorros, con nombre de “corralito”, fundamentalmente en la clase media produjeron la chispa para que el polvorín almacenado hiciera explosión a partir de los día 19 y 20 de diciembre de 2001.

Por primera vez se vio a la clase política en perfecto desorden dentro de un marco de desasosiego por temor a que éste “aluvión zoológico” sin control tomara justicia por mano propia y ya nadie los defendería.

La gente se manifestó espontáneamente demostrando su descontento mediante el ruido de un elemento de cocina, conocida esta modalidad como “cacerolazo”, acompañado por apagones, bocinazos corte de calles, sentadas y saqueos.

La tecnología demostró su poder cibernético en las convocatorias mediante correos electrónicos, mensajes de texto, extendiéndose en todo el país, teniendo el epicentro en capital federal y conurbano.

Ni la renuncia del presidente Fernando de la Rúa pudo contener la furia de aquellos días.

Hubo un cambio cultural, ese que se produce a causa del colapso del sistema social que llegó a todos los extractos sociales que ven en riesgo su permanencia sobre la línea de flotación.

Se derrumbaba una felicidad que nos habían vendido encapsulada con el famoso uno a uno (1 peso = 1 dólar).

Históricamente, las sociedades eligen el éxito en poco tiempo al trabajo lento forjado en cimientos basados en el esfuerzo.

Las distintas formas de adicciones sociales, como la falta de compromiso no se consiguen con una simple pastilla de energizante para cruzar rápidamente la frontera a la tierra prometida, sino por el contrario en la profundidad de nuestra historia y promover lo mejor que la humanidad ofrece como motivo real para valorar la vida, y no repetir viejos errores.

Hoy vivimos ciertamente lejos de aquellos años de total anarquía donde el imperio se fundamentaba en la oralidad de los políticos de turno como una simple magia de un relato encantado.

La democracia no es una simple construcción para llegar al poder y vivir dentro de ella como una gigantesca obra de teatro llena de extras.

La democracia es un largo camino que debemos construir, un pensamiento con todas las voces y la palabra sea de todos para que un simple tsunami digital no pulverice nuestras neuronas.

Para algunos, las imágenes son nuestro ADN, un simple documento de identidad que nos permite contar una parte de la historia diaria.

Pero la otra, la gran historia,  la debemos hacer todos los días y cuidarla entre todos.

Ali.

¿Que pasaría si en vez de seguir divididos nos multiplicamos, nos sumamos y restamos al enemigo que irrumpe nuestro paso?…

¿Qué pasaría si de pronto dejamos de ser patriotas para ser humanos?…

No se… me pregunto yo:

¿Qué pasaría?.  – Mario Benedetti.

RIÑA DE GALLOS

Esta sangrienta y apasionada práctica es ejercida por aficionados en los pueblos del interior del país, como en otros vecinos.

El animal de pelea posee poco plumaje en el pecho y en el cuello. Recibe alimentación especial en base a alimentos balanceados, necesitando a diario preparación física. Cada preparador guarda celosamente estos cuidados.

Pelea de Gallos

En uno de mis viajes a La Paz, Bolivia,  fui invitado a presenciar una riña.

Pelea de Gallos

Allí estaba, observado, como una luz central caía directamente sobre la pista circular cubierta por arena.

En un lateral, esperaban por orden señores apodados “galleros”. Cada uno con su ejemplar de ave, al que masajeaban como si fuesen gladiadores.

La ceremonia comenzaba allí. Espolones de plata eran colocados como letales lanzas para el enfrentamiento.

Finalmente los gallos aparecieron sobre la arena.  Como si estuvieran estudiando el plan de combate se miraban.  Por momentos agachados. En otros ansiosos por saltar.

Sus pescuezos tomaban forma geométrica, parecían áspid de goma. Un griterío incesante caía de las improvisadas gradas, alentando a cada uno de los animales, como si ellos recibieran ese empujón de aliento para llevarlos a la victoria.

Salí de madrugada. Un campo lleno de sudor con sonidos de pájaros me indicó que comenzaba un nuevo día.

Ali Burafi